Una segunda vida para el vestido de novia de mamá

Utilizar el vestido de mamá es una práctica muy común entre muchas novias. Son muchos los motivos para hacerlo; puede que sea para ahorrar en el presupuesto de la boda, para cumplir con la tradición de llevar algo viejo, o simplemente para sentir la presencia de esta persona tan importante en tu vida.

Sin embargo, hay que aceptar que los vestidos de novia de hace 30 años no son lo mismo que los de ahora y quizá sea necesario hacerle algunos pequeños ajustes para traerlo al presente.

1.    Desempolva y pruébate el vestido

El primer paso, obviamente, será sacar el vestido de novia de tu mamá y probártelo. Aquí evaluarás varias cosas: qué tan bien te entalla, si te gusta el modelo, en qué estado se encuentra, etc. Lo más probable es que necesites llevarlo a una tintorería.

Si bien es importante guardar correctamente tu vestido de novia, resguardándolo de la luz, la humedad y el polvo, es posible que tu madre o la dueña del vestido no lo haya hecho en su momento. Incluso si fue bien guardado, debido al paso del tiempo, podrías encontrarse con que la tela ha cambiado de color, o que los encajes o la pedrería se han desprendido.

2.    Ajuste de talla y restauración

Una vez hayas evaluado bien qué se puede restaurar y qué no, deberás buscar una boutique de novias para que te ayuden con la tarea. En el mejor escenario, el vestido de tu mamá tiene un modelo que te gusta y que quieres usar, por lo que solo habrá que reparar los desperfectos que hayas encontrado en el paso anterior.

Sin embargo, lo más probable es que también necesites un ajuste de talla, o incluso modificar el largo del vestido.

3.    Modernízalo

Como comentábamos al principio, los vestidos de novia actuales distan mucho de los modelos del siglo pasado. Basta con comparar el tamaño de las mangas de una década y otra; es posible que esta sea una de las partes que quieras cambiar.

Si tu vestido tiene mangas bombachas, que estaban tan de moda en los años 80, puedes pedir a la modista que las retire y las reemplace por unas mangas caídas o estilo tatuaje. También puedes optar por una espalda descubierta o por recortar el escote; ¡las posibilidades son muchas!

Claro está, es más fácil adaptar un vestido sencillo, ya que bastará con agregar encaje, pedrería, cintillos y todos los detalles que consideres apropiados. Sin embargo, esto no significa que un vestido extravagante no se pueda personalizar; en la boutique sabrán retirar los detalles innecesarios y hacer los cambios necesarios para adaptarlo a tu gusto.

¿Y si no es posible restaurar el vestido?

Por supuesto, no siempre es posible restaurar un vestido de novia de hace varias décadas. Puede que algunas partes se hayan dañado, o que las manchas sean imposibles de quitar de la tela.

En ese caso, puedes utilizar únicamente la tela para hacer un nuevo vestido desde cero. Con esta opción, además, tendrás mucha más libertad en cuanto a la elección del modelo, pero la tela seguirá teniendo el mismo valor sentimental por haber estado presente en ese día tan importante para tu madre.

Más allá del vestido

Si no hay manera alguna de reutilizar el vestido de novia, o si tal vez no te sienta bien alterarlo, pues igual cargar un pedazo de la boda de tu madre ese día. En su lugar, puedes optar por llevar el mismo velo, los zapatos u alguna pieza de joyería. Lo mejor es que no se perderán de ese momento madre e hija tan especial que es buscar tu vestido de novia ideal.

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